Sábado, 22 de Septiembre de 2012 10:37
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Teresa Coscojuela.- Andan los mahometanos (a ellos no les gusta este calificativo) más violentos que nunca, amenazando y asesinando. No es ninguna novedad, lo llevan haciendo siempre, la novedad es que ahora asesinan a embajadores, esos que se creen inmunes pensando que sus leyes les protegen por la necia mentalidad occidental de no considerar peligro a hordas de salvajes cuya mentalidad no ha evolucionado ni un ápice desde la época de Mahoma.
El estallido de esta barbárie criminal ha sido primero un vídeo y a continuación la publicación de unas caricaturas del camellero analfabeto y pederasta que llegó a ser lo que hoy es aprovechándose del dinero de una viuda rica y mayor que él en cuya cama se metió. El dinero todo lo puede y en cuanto lo tuvo se dedicó a fantasear y a ordenar matar a quien se le oponía hasta ser adorado como el dios del islam. Porque, ¿alguien se acuerda de Alá? Es el nombre árabe de Dios, incorpóreo, como el de los cristianos y los judíos (al final todos son el mismo si nos atenemos a los estudios, el orígen de las religiones es común), pero el camellero fue tan astuto como para hacerse más importante a base de cercenar cuellos, usando el terror y creando su propia religión política.
Los gobiernos occidentales se hallan aterrorizados, pero por miedo a que sufran sus intereses comerciales en las zonas controladas por los salvajes; no se han preocupado en absoluto cuando se queman iglesias y se asesina a cristianos, esto no les proporciona beneficios. Cierres de embajadas, escuelas y similares, fuerte protección policial, hasta aquí bien, pero reproches a los autores de las viñetas por haberlas publicado, en el más puro estilo de considerar que bajarse los pantalones es lo mejor
Los mahometanos profanan y destruyen iglesias, sacan a una Virgen en procesión y a continuación la destruyen. Asesinan a familias enteras de cristianos y les parece justo, pero no consienten unos dibujos chistosos del camellero, lo consideran una blasfemia y su odio y furor se recrudecen expandiendo el terror. Y estos, como su adorado, también tienen dinero a espuertas porque en varios quioscos compraron la totalidad de los ejemplares de la revista satírica para evitar que fuera vendida. ¿A ellos se les ofende? ¿Y ellos a los cristianos no? A ellos nadie los asesina salvajemente. Ellos sí. Cuando aprendan a respetar se podrá hablar.
Pero lo peor es el comportamiento de los gobiernos occidentales a los que sólo les preocupan sus beneficios económicos porque nunca, nunca, han dicho ni mucho menos hecho nada ante los crímenes a los cristianos. La ONU ha puesto su granito de arena de la infamia, su secretario general, Ban Ki-moon, ha reprochado la publicación de las viñetas postulando demagógamente que “es un abuso de la libertad de expresión”, añadiendo que “no debe servir para provocar y humillar las creencias”. Este señor debe ser un chistoso porque no dijo nada del vídeo de cómo cocinar un Cristo, ni del anuncio filmado en cierta ermita andaluza con una pelandusca que se las da de actriz en pelotas, sólo cubierta con una mantilla tranparente ante la Virgen de la Encarnación, por poner un par de ejemplos. Se ve que la libertad de expresión sólo está permitida a los asesinos para que no se enfaden y provoquen pérdidas económicas a esos señores tan importantes que manejan el mundo, ya que al ser preguntado Ban Ki-moon por el hecho de que los musulmanes no nos respeten, ha dado la previsible respuesta del padre disculpando al hijo calavera y delincuente: “les insta a hacerlo”…
No. El islam es un peligro demasiado grave para occidente y los gobernantes se niegan a verlo porque obtienen beneficios económicos sin querer darse cuenta de que pronto no tendrán beneficios con el cuello cortado. Los comunistas que auparon al ayatola Jomeini en Irán tras derrocar al sha Palevi lo comprobaron personalmente con estupor. Demasiado tarde. Alguien sin cabeza ya no puede enmendar sus errores.
Conservemos la nuestra luchando contra el islam. Y contra nuestros gobiernos si es necesario porque es evidente que nos están vendiendo. Venden nuestras vidas.
Fuentes: Alerta Digital