Jueves, 14 de Junio de 2012 13:23
Reflexión - Noticias

“Has trazado un camino ancho para mis pies a fin de evitar que resbalen.” Salmos 18.36
Crecí haciendo senderismo en las montañas de la Sierra Nevada, y en otras partes de Estados Unidos. Algunos de los lugares donde íbamos no estaban marcados, pudiendo caminar por donde queríamos y escoger la ruta que deseábamos tomar. Sin embargo, habían otras caminatas que no nos dejaban opciones de donde caminar. Algunas veces lo único que teníamos era un pedazo de tierra o una roca por donde caminar.
Otras veces, los senderos eran peligrosos, con precipicios y cavernas por ambos lados. Pero aun en esos senderos, siempre y cuando nos mantuviéramos en el centro del sendero, nos quedaba suficiente espacio. Solo corríamos peligro si caminábamos muy cerca del borde. Es en el borde donde suceden los accidentes y la gente sale herida.
Si fueses a ver la vida como un sendero, como un viaje o una caminata, podríamos imaginarnos este versículo con un sentido literal. Que Dios nos ha dado un camino ancho y seguro por donde caminar. En este camino, estaremos seguros a menos que nos desviemos, cerca del borde. Si nos resbalamos simplemente sería por nuestras acciones. Y en sentido figurado? Bueno, el resbalarse se referiría a nosotros en el sentido de caer moralmente y no mantenerse en el camino, nuestra relación con Dios. Dios nos ha hecho un camino ancho. Sabemos cómo debemos vivir. Sabemos que si nos mantenemos en el centro de la palabra de Dios y en nuestra relación con El, podremos entonces caminar confiadamente, con humildad. No obstante, si nos desviamos muy lejos de El, de Su palabra y de lo que sabemos que es lo correcto, terminaremos cerca del borde. Es allí cuando estamos propensos a tener “accidentes”, es allí donde nos herimos a nosotros mismos y a los demás.
Mira la manera en que estas caminando. Has estado muy cerca del borde en algunas áreas? Has estado caminando de tal manera que has quedado vulnerable a caer? Tal vez estés en una relación que ha llegado muy lejos. Tal vez has estado “jugando” un poco con los números en tu trabajo. Sea lo que sea, sientes el peligro, aun cuando no ves las posibles consecuencias.
Hoy, regresa al centro del camino. Es un camino ancho y seguro, si tan solo te mantienes en el centro del mismo. Es un buen lugar en donde estar, si tan solo te mantienes cerca de Dios y en el centro de Su palabra. Puede que sea emocionante jugar en el borde, pero es un lugar peligroso para vivir.
Robert & Rebecca Vander Meer
LaArboleda.net
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